lunes, 21 de enero de 2013

Notas poetizadas para :A...


Mariposas que marchan,
          descontroladas,
                por mi esófago...o quizá por mi estómago...

                                             ...no lo sé.
 

Mutadas y adheridas 
        a lo que hace vibrar este órgano loco... 


Sin sentido alguno 
            buscan la salida 
para contarle al mundo 
              todo aquello que tiempo ha han escondido.
 

Son tímidas las mariposas, 
            dementes vagabundas. 


Pasean alegremente por mi sangre 
            y me atrapan, inconsciente.
                          (No tienen fin...)

 



11.10.12 (a Abel)




 

martes, 8 de mayo de 2012

sed (inacabado)




Cerré los ojos y mis manos empezaron a teclear...

las letras corrían y corrían sobre aquella página en blanco...

como si de una persecución se tratara...

Las ideas abordaban mi sien...

el temor se agarraba a la silla, el temor a no ir lo suficientememnte rápido tecleando y que alguna escapara de ese atrofiado cerebro.

No quería perder el hilo de aquello que iba a contar... no quería perder el hilo de aquello que me estaba aconteciendo

y debía, de una forma u otra, vomitar... 

Estimado lector, si tú, el que está al otro lado. El que de algún modo ha topado con esta pantalla,
con mi propio vertido de infelicidad.

Quizá es que eres muy curioso... ¿quieres que te cuente algo? 





Tengo sed. Y el whisky ya no me la cura... 







alena. 8.5.12 inacabado

domingo, 15 de enero de 2012

Recuerdos de una época:::

El tipo o mejor dicho el rumano mugriento con el bulto en la cabeza que toca la armónica en este tren me recuerda a mi abuelo.
No sé si es por el cabello canoso y brillante, por su aspecto desaliñado, por la pinta que tiene de haber pasado mucho hambre en su vida, por el instrumento que cree tocar bien o por mis asociaciones extrañas que siempre tengo tendencia a hacer...

Mi antecesor tocaba soplando, aspirando el aire sobre esos agujeros individuales preparados para tal uso. La presión que causaba sobre ellos formaba unos sonidos que se escapaban y que me fascinaban. Yo era pequeña en la época en que mi abuelo tocaba ese instrumento. Tiempos en los que obreros como él padecían tisis. Tiempos en los que la ignorancia era el plato del día y la muerte un postre un tanto amargo.

-¡No dejes tocar a la niña que se lo vas a pegar!- chillaba mi madre preocupada desde el balcón. Sus gritos inundaban el patio de luces de aquellos bloques de un suburbio barcelonés. Pero nadie le hizo nunca caso....

                                         -------------------------------------------------------------

A través de las ventanas de aquél tren deciden acompañarme las costas del Garraf. Me traen muchos recuerdos, sobre todo de mi infancia. Así que sigo recordando: los paseos marítimos en barca con mi abuela y el que era entonces su amante, un tal Mario, un italiano un poco más joven que ella, incluso guapo.

En el asiento de delante una pareja comparte auriculares, se sonríen acaramelados, comentan en alemán algo que no alcanzo a entender. Ella le pone crema en la cara a él. Me río y no puedo evitar pensar... joder, ¡qué pesadez! ¡qué empalagosos! No paran de hacerse fotografías desde sus móviles de última generación, intentando encuadres desde arriba para evitar que salga la silueta del asiento de atrás, la mía.
En breves momentos colgarán las imágenes en Facebook para que todo el mundo sepa lo mucho que se quieren en un alarde de modernidad... lejos de casa.

En ese momento en que la envidia me corroe suena en mi reproductor una canción que hiciste tú. Y entonces me doy cuenta: te echo de menos y al otro lado de esa fina línea que separa al amor, más que nada, te odio.
Y es curioso porque eres al único al que quiero odiar...

Y ese mar, tan mío, al menos no cesa en su compañía. Adoro su quietud. Siempre ha estado allí.
A lo largo de todos estos años. Prediciendo amaneceres... Repletos de sueños rotos de jóvenes perdidos, como tú, como yo.... corrompidos por la marea.
Así eramos nosotros y, ¿sabes por qué te odio? Porque me gusta pasearme por esa fina línea a la que llaman amor, como si de una equilibrista se tratara... sé que a la mínima puedo cruzar la línea, así, tan fácilmente.

¿O es que ya la he cruzado?




Recuerdos de una época...


historia.de.dos.desconocidos:::

- ¿Qué lees?

- Una basura

- La escribí yo...

- ¿Qué quieres...?

- ¿Saber la talla?

- ¿La talla de qué?

- De tus tetas ...

Verás, escribo libros para mujeres como tú, un tipo de mujer,
un tipo de libro. Así puedo y conozco a bella donnas como tú.
A partir de mis libros.

- Nunca pensé que semejante atrevido escribiera semejantes líneas,
te creía más inteligente...

- A veces las cosas no son lo que parecen...


La idea de conocer a un tipo de mujer, el tipo de mujer sentada en esa butaca en ese avión camino
a Londres, le resulta fascinante.
Aunque sea un cerdo y un desconsiderado tiene un 99,99% de posibilidades de acostarse con ella;
sin embargo, ésta es diferente.

¿Creéis en las casualidades?
A nuestro galán siempre le fascina realizar el truco: escribe para un público determinado y cuando divisa a alguna de sus lectoras a las que puede hincar el diente y la muela si hace falta,
lo intenta y lo consigue.

Pero esta vez será distinto.
Tenemos sentada a Frances the mute,
llamada así por sus alumnos.
Una profesora estricta y a la vez muy silenciosa.
De pechos espléndidos y llamativos
pero de alma excéntrica.

Ella lee este libro recomendado por la hermana guapa de la historia,
su propia hermana,
el prototipo de mujer que lee de forma asidua los libros de nuestro seductor y deslucido escritor.

La situación no daría más de sí.

Aunque se piensa que es una más. Una de las que lee para entenderse un poco mejor, pero no es así.
Ella lee para valorar esas líneas, para ver si es capaz de ingerir semejante basura llamada literatura.
Claro está que la susodicha es profesora de lengua y considera este tipo de lectura de tal modo.

Por otro lado, el galán por así llamarle está concentrado en su único propósito.
Pero, al oír la respuesta de la mujer, cambia completamente toda su estrategia.

- Perdóneme, señorita. 
Ensayaba un papel, un personaje, ya sabe.
Me alegra ver que alguien se da cuenta de que mis libros no son nada más que mierda para mujeres inseguras y adictas a la falta de personalidad.

- Encantada, pues.
Admiro su desfachatez, su descaro y su grosería.
Huge, ¿no?
Así es su nombre, o ¿también es parte del personaje?

Frances se echó a reír. 
Su risa de superioridad embalsamó al escritor en una sensación de vació demasiado compacta que nunca había experimentado... 

Estaba todo dicho.... Era ella la que le despojó de su personaje, la que le devolvió a la realidad, 
su triste realidad... 




errare humanum est, perseverare diabolicum

myfreecopyright.com registered & protected