jueves, 23 de diciembre de 2010

::grandes.historias.de.amor::




Con el carmín borroso de sus labios y las arrugas eternas en su tez, practicaba el texto tanto tiempo preparado para su actuación.  No sabía cómo decírselo, pero sabía el momento exacto en que le transmitiría aquello que durante años había reprimido en lo más profundo de su ser.

 Sentada a la orilla del Sena, esperaba a su viejo arlequín para contarle la buena nueva.

 –Amor, sí que has tardado, más el tiempo se me ha pasado demasiado rápido debido a mi urgencia. Te tengo que contar, te tengo que decir que nuestro día ha llegado. Que por fin seré tuya si aún estás dispuesto.

-No es cuestión de disposición, querida mía, es que el tiempo ha marchitado aquellas ganas de vivir. Ya somos viejos, ¿qué nos queda ya? Sólo nos queda la espera de los días aburridos y los recuerdos de tiempos vividos.  Tiempos  en los que tú no estabas, en los que te he echado de menos…

-Pero nunca es tarde amor para vivir todo aquello que uno sienta…Y ahora siento que aquél fue un tiempo perdido sin estar contigo.(Es lo que siempre he querido): cruel amargura de la vida que nos separó y decidimos seguir diferentes caminos.

Arlequín, cabizbajo, reflexionó durante unos segundos que parecieron siglos. Finalmente le acarició la mejilla y se fundieron en un tierno beso que duró para siempre.


Las grandes historias de amor son aquellas en que el amor es verdadero, puro, sin ataduras, sin celos. Un amor natural que surge de la más pura atracción, de la química que fluye de los cuerpos allí presentes.

Como Romeo y Julieta, como Cleopatra y Marco Antonio, como Dante Alighieri y Beatriz Portinari, Calisto y Melibea, como Juana la Loca y Felipe el Hermoso… Grandes amores al fin y al cabo…




                               Dicksee-Romeo y Julieta en el balcón (1884)




Alena. 23/12/2010



0 dulces.dosis:

errare humanum est, perseverare diabolicum

myfreecopyright.com registered & protected