miércoles, 22 de diciembre de 2010

Poema de amor nº I




Sin temor a lo que piensas
Me deshago de los prejuicios
Y te mando palabras traviesas
Que te hagan estremecer,
Que se te ensanche el alma
En lo más profundo de tu ser.

Jugar a esconderse
De verte y no verte
Y al fin y al cabo desearte.
Ser capaz de darte
Si entras en el juego
Todo aquello que ansías
Aunque no dejaré de esquivarte.

En las orillas de mi subconsciente
No dejas de revelarte
Cada día más fríamente
Y con ello comporte
Más ganas de hechizarte,
Conocerte y recordarte,
Soñarte
extrañarte,
mirarte, luego sentirte,
en mi corazón guardarte,
abrazarte,
sumarte y acumularte,
pensarte,
enseñarte,
demostrarte,
escucharte y comprenderte,
en mi telaraña atraparte
Y no dejar de escribirte:

de  Los dichos y palabras
Que contienen basura
De mis travesuras
Producto de esta vulgar mente.

Andrómeda encadenada, de Gustave Doré (1832-1883)

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errare humanum est, perseverare diabolicum

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