jueves, 17 de marzo de 2011

::Buckingham Palace::



Aquí, en el Palacio de Buckingham, hay demasiado espacio para pensar. 
Las estancias vacías y llenas de polvo dejan huecos  en el pensamiento inundándolo 
de falsas promesas y sueños carentes de sentido que albergan el nicho del ser de nuestro protagonista.


El alma de un bufón con el maquillaje corrido se pasea por los pasillos, las yemas de sus dedos recorren
con delicadeza el pasado lleno de ceremonias y reuniones que ahora ya nunca se celebran.
El silencio ha abarrotado el lugar... Sólo éste se rompe día tras día a la misma hora, a la medianoche.


El bufón se despierta y celebra una fiesta con los demás espectros que han decidido sucumbir al olvido y
al eterno acontecimiento, noche tras noche, enfundados en el estilo Belle époque se congregan caras demacradas
y hastiadas por el paso de los siglos. Ya no tienen nada que perder ni que ocultar, se han deshecho ya
de las máscaras y de los vestidos. Desnudos danzan al son de la orquestra fantasmagórica y el único testigo
de dichas apariciones es el Támesis...
La historia siempre se repite, aunque pasen las noches, los años, los siglos, el bufón se encargará de repetirla.


La doncella de cabellos encendidos, escondida tras las sombras que reflejan estos demonios, llora, llora desconsoladamente por aquél amor perdido. La añoranza le quema por dentro, sucumbe a los encantos
del bufón pero rápidamente se libera de ellos y corre despavorida por los pasillos del palacio hasta desaparecer.


Es inútil que la busque, no es a él a quién quiere.
La frustración que asola a nuestro comediante es tal que estalla en un grito, siempre a la misma hora.
Después de ese quejido la música cesa y los espectrales invitados se desvanecen como niebla entre
los callejones estrechos de una triste Londres.


Hay veces en que la soledad es palpable...


Tantos caminos. Tantos desvíos. Tantas opciones. Tantos errores...




by Alena. 16.03.11






1 dulces.dosis:

Anónimo dijo...

Em sembla que puc entrar. Hi aniré llegint-lo: tota una vida i et diré, et diré, a poc a poc... i un petó.

Dedicatoria: Para todo aquel que con sus estupideces me enseña a ver lo positivo en mí misma y en la vida.

errare humanum est, perseverare diabolicum

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