domingo, 16 de enero de 2011

el.maldito.duende

Ven a dormir conmigo. No haremos el amor, él nos hará: Julio Cortázar






El maldito duende se acercó a mi, poco a poco, día a día.
Desde hacía tiempo, desde las más altas colinas
se paraba horas y horas a contemplarme y yo, innocente de mi, nunca me percaté.
Hasta que un día bajó de ellas.


A partir de entonces nos sumimos en un sueño conjunto lleno de complicidad absoluta,
aunque breve: por los tiempos, por las épocas, por las circunstancias.  Por todo. Por mí. Por ella.


El último día que le vi, el cual no sabía que sería el último, me dejó esta nota que leo y releo para traerle a la vida,
recordando esos momentos dulces y efímeros que viví junto a este maldito duende.
La:añoranza:es una de las peores torturas.


De Ella


Cuando la miro a los ojos
 el mar se me revela en ellos,
 el mar en el que mis pies mojo, 
el mar en el que veo todo aquello...


Aquello que su mirada ilumina
en un sendero de luces
noche y día 
y el cielo se refleja todavía
 en un espejo salado que da vida...


La vida de ese ángel encumbrado
que vuela y sobrevuela
con su estrella
 guiándome y enseñándome
asombrado 
el néctar de su flor que es la más bella...


Bella es su risa que me embriaga
 cual bella es su piel que me estremece, 
su pelo alborotado nunca empalaga
 y su abrazo en su ternura me adormece.


Yo intentando poesía, ¿quién diría?
pero ella con su gracia todo inspira;
 hasta este intento inútil, ¡qué ironía!
 Estoy hablando de Ella, por si alguien no sabía.


Firmado: tuMaldito Duende






Lo que empieza muchas veces siendo un juego acaba atrapándote en su fina telaraña y te sumerges
pausadamente sin darte cuenta. Y, un día, te despiertas, piensas... reflexionas.... y te dices a ti mismo: ya es tarde...




0 dulces.dosis:

errare humanum est, perseverare diabolicum

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