jueves, 2 de junio de 2011

pesadilla.no.finalizada...



Con la pose de loco de la colina muestras rabioso los dientes, te quitas la máscara cutre de conejo que te compraste en una tienda de disfraces hace largo tiempo. Las ronchas de sudor borran los cuadros y líneas de tan fina camisa.
Las gotas que nacen en el cabello resbalan por la plateada sién recién hinchada...

Miras el cuchillo recubierto de sangre, aprietas la dentina; este instinto asqueroso te supera y relames la pena en forma de fluído rojizo. Quizá es pena o alomejor desesperación.

-No es la primera fulana que me cargo...- pensativo analizas la situación con una mueca de desdén e indiferencia.

Los rayos agresivos de un sol de agosto tejano luchan por entrar por las ventanas mugrientas de la caravana. Las cortinas raídas ya no realizan su función como un día sí lo hicieron. 
El hedor a muerte y vómitos inunda todo el semihogar y pronto abarca tus fosas nasales que, junto el olor del cadáver, te produce un placer extraño que ni el mejor de los psiquiatras podría explicar.
 

Miras el cuerpo desangrado de la prostituta, yace en el suelo de la pequeña cocina. Ni le consumaste el acto, sólo te dedicaste a hundirle el cuchillo en la espalda mientras miraba por una de las ventanas. Adoras la traición, el dolor que ésta causa...

Aún lleva el vestido puesto, lleva hasta las botas... Pobre ángel, nunca imaginó que tan gentil caballero resultaría ser el que pondría fin a sus desgracias...

Siempre te gustó el cuero, la combinación de sexo duro y éste. Y la sangre, para tí una especie de santísima trinidad en forma de fetiche. 

Con el cuchillo en la mano te dispones a rajarle el vestido, sin poner límites entre epidermis y tejido. La sangre brota lentamente por el cuerpo inerte. Lo que te excita más es que no lleve ropa interior. -Bien... -dices mientras te humedeces los labios.

Te apetece un trago así que abres la nevera y cojes una lata de cerveza... Mientras te refrescas el gaznate observas la situación. 

-¿Cómo he llegado a este punto?- te preguntas.

Te gusta tomarte las cosas con calma... Sigues observándola. Sabes que nadie la echará en falta, que hay otras como ella... 


Otro trago y el sonido de un carroñero a lo lejos. Te levantas, dejas la cerveza encima del mueble, te asomas por la ventana. 

Nada. Solo tu querida soledad y un paisaje desértico.

Tienes calor así que decides quitarte la camisa cuyos ronchos de sudor se pegan a la piel de forma incómoda. Un escalofrío te recorre el espinazo. Da paso a una erección. Ya ha llegado el momento... 

Das dos pasos hacia el cadáver de la joven y la arrastras hasta el camastro. Una vez allí estirada...


Te despiertas sobresaltado y empapado entre sábanas sucias de un motel barato de carretera secundaria. Rezas un sinfín de juramentos malsonantes... La frase que suena en tu cabeza... Ojalá esa zorra estuviera muerta.
Apartas la máscara de conejo y tomas otra píldora del pequeño bote que hay encima de la mesilla. -Siempre igual... no distingo entre ficción y realidad...



by Alena... a day i don't remember...

4 dulces.dosis:

Eva BSanz dijo...

Entre tumbas y silencios.
Entre inciensos perfumados.

En las caricias de la bestia.
Es la lengua quien tortura.
En la boca del infierno.
Es la horca provocada.
El verdugo quien sentencia.
Las cenizas de mi aliento.

Continuidad en el blog (Inspirado en Chopin)

PD: Gracias si decides visitar mi blog y quedarte conmigo.

Alena dijo...

Gracias por estas letras y por visitarme!

Sígote!

:))

Cooper dijo...

Cuando leo un texto y me evoca tanta imagen, o fotografía mi lectura por la capacidad de detalles incisivos que describen el el desarrollo del mismo, me siento reconfortado, porque al leer es cómo si viera una película del mismo.
Me ha gustado mucho.

Alena dijo...

Gracias Cooper!! :))

errare humanum est, perseverare diabolicum

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