martes, 13 de septiembre de 2011

detritus





Era obeso y para mas inri: un tipo desgastado. Cada dia llevaba un polo de distinto color de lo más hortera, asomando su enorme panza peluda y sudorosa.

En aquél instante cuando lo ví, se agachó y enseñó al mundo los chorretones k le caían por semejante barril. Dejó el cigarro aparcado que en forma de cancer humeante se consumía en la repulsiva boca.

Lo depositó en el escalón polvoriento de la entrada de un estanco viejo y acristalado próximo a donde yo vivía y próximo a donde él fingía que trabajaba. 
 
Entró para comprar un cartón de su marca de rubios favorita. Eso o la que fumaban todos en casa... 
Mujer e hijos de semejante tamaño, hechos a imagen y semejanza, fumadores por activa o por pasiva, pasivos en su totalidad...

Lo que no sabían ellos es que la mujer que cruzaba en esos momentos y presenciaba semejante imagen donaba su cuerpo cada lunes y cada viernes a ese engendro natural. 

El pelirrojo vertía los flujos precipitadamente acompasados al minuto 35 sobre ese cuerpo joven. Después los ronquidos adormecían la estancia mal iluminada por una làmpara de pie barata. Ella se recostaba encima de aquella masa. Y le parecia cálido.

Lo que nadie tampoco sospechaba es que el unico cariño que recibía la golfa era de parte de ese enorme bonachón... 

La mezcla de asco y amor profundo la tenían acorralada en un callejón sin salida. Como todo lo que sucedía en su triste vida.


(y en su dura existencia).



by Alena. 12.09.2011 (mis "felices" 25) 




 

2 dulces.dosis:

Itaca no Existe dijo...

Impactante. Me alegro de haber llegado hasta aquí, me quedo como visitante si no te importa.

Alena dijo...

Muchas gracias por haber pasado por aqui! Te invito a que te quedes.

Un abrazo :)

errare humanum est, perseverare diabolicum

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