domingo, 15 de enero de 2012

historia.de.dos.desconocidos:::

- ¿Qué lees?

- Una basura

- La escribí yo...

- ¿Qué quieres...?

- ¿Saber la talla?

- ¿La talla de qué?

- De tus tetas ...

Verás, escribo libros para mujeres como tú, un tipo de mujer,
un tipo de libro. Así puedo y conozco a bella donnas como tú.
A partir de mis libros.

- Nunca pensé que semejante atrevido escribiera semejantes líneas,
te creía más inteligente...

- A veces las cosas no son lo que parecen...


La idea de conocer a un tipo de mujer, el tipo de mujer sentada en esa butaca en ese avión camino
a Londres, le resulta fascinante.
Aunque sea un cerdo y un desconsiderado tiene un 99,99% de posibilidades de acostarse con ella;
sin embargo, ésta es diferente.

¿Creéis en las casualidades?
A nuestro galán siempre le fascina realizar el truco: escribe para un público determinado y cuando divisa a alguna de sus lectoras a las que puede hincar el diente y la muela si hace falta,
lo intenta y lo consigue.

Pero esta vez será distinto.
Tenemos sentada a Frances the mute,
llamada así por sus alumnos.
Una profesora estricta y a la vez muy silenciosa.
De pechos espléndidos y llamativos
pero de alma excéntrica.

Ella lee este libro recomendado por la hermana guapa de la historia,
su propia hermana,
el prototipo de mujer que lee de forma asidua los libros de nuestro seductor y deslucido escritor.

La situación no daría más de sí.

Aunque se piensa que es una más. Una de las que lee para entenderse un poco mejor, pero no es así.
Ella lee para valorar esas líneas, para ver si es capaz de ingerir semejante basura llamada literatura.
Claro está que la susodicha es profesora de lengua y considera este tipo de lectura de tal modo.

Por otro lado, el galán por así llamarle está concentrado en su único propósito.
Pero, al oír la respuesta de la mujer, cambia completamente toda su estrategia.

- Perdóneme, señorita. 
Ensayaba un papel, un personaje, ya sabe.
Me alegra ver que alguien se da cuenta de que mis libros no son nada más que mierda para mujeres inseguras y adictas a la falta de personalidad.

- Encantada, pues.
Admiro su desfachatez, su descaro y su grosería.
Huge, ¿no?
Así es su nombre, o ¿también es parte del personaje?

Frances se echó a reír. 
Su risa de superioridad embalsamó al escritor en una sensación de vació demasiado compacta que nunca había experimentado... 

Estaba todo dicho.... Era ella la que le despojó de su personaje, la que le devolvió a la realidad, 
su triste realidad... 




2 dulces.dosis:

nomals dijo...

Historias nada màs. Son como un traje italiano para la realidad. Me gusta.

DaviD dijo...

Un mentiroso de entre los garrapateadores que no convierte la mentira en verdad o,al menos,la disfraza de encanto ilusionante.Interesante cuento.

errare humanum est, perseverare diabolicum

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